Voy a seguir hablando de los sueños. No es un tema que tenía pensado seguir pero algo me pasó esta madrugada que hizo volar mi imaginación con respecto al tema.
Ayer me dormí como cualquier otro día. Dormí y soñé. Pero un rato después de haberme dormido y soñado me levanté y volví a un estado máximo de consciencia. Lo increíble de la situación fue el rápido paso entre el sueño y la vigilia. Lo que me despertó y me mantuvo por lo menos media hora (estoy adivinando, no lo calculé) de esa forma, pensando, filosofando en mi interior y con terribles ganas de levantarme, agarrar la computadora y escribir, fue lo que había soñado:
En líneas generales, en el sueño estaba yo y llegaba a la casa de mis tíos. Otra casa, no la real. Pero de alguna forma, la alta y robusta puerta de madera me hacia identificar a esa casa con la verdadera. Antes de entrar me encontré a dos de mis primos (no los hijos de mis tíos) a metros de la puerta. Les comenté que iba a volver a cambiar mi iPod de 160 GB por un iPhone nuevo del mismo tamaño que por fin había salido al mercado. Al comentarle esto, la madre de un amigo de uno de mis primos, que casualmente estaba en esa esquina trabajando de promotora de un Apple Store y que había escuchado la conversación, interrumpió mi frase y dijo: “Ah, así que vas a ir a un Apple Store?. La miré, la reconocí y la saludé. Después un ovejero alemán se acercó a la puerta, como oliendo a otro perro del otro lado. Obviamente, del otro lado estaba Nokia, el perro de mis tíos. Finalmente, el hecho que produjo una sensación diferente en mi inconsciente y que terminó por despertarme fue el siguiente: lamí la puerta de madera. Acerqué mi lengua y le dí un lenguetazo a la puerta. Parte de esta extraña acción se vio influenciada por el simple hecho de que de alguna manera, me dí cuenta de que estaba soñando y decidí experimentar hasta que límite lo onírico puede ser experimentado físicamente. Por eso quise probar la textura de la madera. Quise sentir la textura para ver si mi cerebro recomponía esa señal como “madera”. Y para mi alegría lo hizo. Yo saboreé la madera de la puerta y sentí la madera. Mi cuerpo, mi lengua, tocó madera esa noche. Inmediatamente llegó el reflejo de despertarme, para poder entender lo que había pasado y desvelarme aún más en pensamientos y filosofías madrugales.
Esa noche pasaron dos cosas extremadamente raras.
1- Pude darme cuenta de que estoy soñando y eso me dio posibilidades infinitas de cambiar el curso de la realidad onírica. Pocas veces me pasó y lo consideró algo muy interesante de pensar.
2- Confirmé el hecho de que lo espiritual puede traspasar cualquier frontera y corroboré que se pueden sentir cosas que físicamente no están ahí. Sentir la textura y el sabor de la madera fue un destello de genialidad de mi inconsciente que supo innovarse a sí mismo y llegar a un punto nunca antes experimentado por mí.
Me arrepiento de no haberme levantado para escribirlo ni bien pasó. Lo pensé. Lo analicé y sin embargo no lo hice. Incluso redacté en mi mente lo que ahora trato de volver a hacer, con menos ingenio que a la noche. Hoy a la madrugada tuve un momento único de lucidez total. Realmente me comprendí a mi mismo y pude entender todo lo que me pasaba. Duró poco y yo lo supe. Supe que ese era el momento en el que fácilmente hubiese podido registrar en papel o en computadora, aquellas cuestiones que me molestan y, de esa manera, afrontarlas con un poco más de seguridad al día siguiente. Tuve la oportunidad única de conocerme fuera de mí pero no la usé.
Ahora, volviendo al sueño. Es prudente hacer una calificación de los elementos que crean a un sueño y lo hacen tan especial. En el mío, mencioné a mis dos primos, a una amiga de la madre de uno de ellos y al perro de mis tíos. Su presencia en el sueño se explica fácilmente. A mis dos primos los veo muy seguido, una vez por semana seguro así que no es extraño que de repente aparezcan en uno que otro sueño. A la amiga de la madre de uno de ellos la ví el otro día. Fue solo un saludo pero mi mente lo retuvo por alguna razón. Y al perro de mi tío también lo ví el otro día. Así que en primera instancia, un sueño se compone de situaciones o gente con la que más o menos pasaste el día y otra parte de los sueños lo forman los deseos, como ya dije en el post anterior. Mi deseo constante de querer entender lo inentendible, hizo que yo pudiera darme cuenta de estar soñando y así realizar la prueba del sabor en la puerta. De otra forma, hubiese sido un lime más de mis tantos sueños, pero en este caso lo identifico desde otro lugar.
No se a qué quería llegar con todo esto, pero tenía ganas de escribirlo. El post siguiente viene medio limado, si es que llego a escribirlo. También surgió ayer a la noche y tiene que ver con la matemática y las relaciones sociales. Sí, lo que escuchaste. Anda a saber de donde se me ocurrió eso…

Bueno…se me borró un post entero que venía preparando como hace un mes y que finalmente había terminado…esto de blogger es una mierda! a raíz de todo eso, voy a tratar de escribir lo que había tardado tanto en lograr.
Aclaración: lo que escribo a continuación es algo que pasó hace más de un mes pero nunca había llegado a terminarlo del todo. Ahora sí, me puse las pilas y así quedó. Pasen y vean:
Durante estos días de maraton enfermil en la que me la pase postrado a una cama sin poder mover un músculo de mi cuerpo, me di cuenta de la gran cantidad de tiempo libre que uno tiene cuando se está enfermo. No se puede salir, no se puede hacer nada más que tratar de mejorar para poder disfrutar de todo lo que, debido a nuestro estado, no podemos hacer. Por eso, y tal como es habitual en mí, además de no adelantar nada de la facultad, me dispuse a escribir…lo que sea, pero sabía que finalmente tenía el tiempo necesario para tranquilizarme y pensar un día entero sobre lo que quería hablar.
Ese día y los siguientes lo primero que se me vino a la mente fue la idea del sueño y de cómo dormimos. Los seres humanos pasamos más de la mitad de nuestra vida durmiendo! Cuando somos bebés dormimos, comemos y lloramos. Siendo jóvenes seguimos durmiendo hasta tarde, pasada la hora del almuerzo. Siendo adultos establecemos un horario preciso de sueño, principalmente los domingos entre las 15 y las 18 hs. Siendo ancianos, volvemos a los inicios y de nuevo a dormir todo el día.
¿De qué forma nos afecta la forma en que dormimos y las horas diarias de sueño? Se decía que Leonardo Da Vinci, una de las mentes más brillantes del siglo XV, inventor, escultor y pintor, dormía solamente 15 minutos cada dos horas. Alguien podría decir que de esta manera no solo no se puede aprovechar el día, sino que también es imposible poder aguantar este ritmo de sueño. Pero como todos sabemos, el hombre es un animal de costumbres y es solo cuestión de acostumbrarse al entorno. ¿Podremos alguna vez llegar al nivel de concentración del gran Leonardo y poder crear maravillas del calíbre de las que él creó?
Hoy es un día especial, hablando de sueño. Hace más de 32 horas que no duermo. No fue un capricho, sino una necesidad. Estoy cansado, me pesan los ojos, pero hay momentos, en los que acostumbrandome a la sensación, estoy más lúcido y preciso que tras horas y horas de dormir
¿Será casualidad o puede ser que la manera en que administramos nuestro descanso no es la adecuada? Podríamos llegar a llevar un tipo de sueño al estilo de Da Vinci y así mejorar nuestra capacidad de pensar?
La realidad es que dormir no solo repone energía, también exhibe nuestros más profundos deseos, miedos o ideas. Así que en definitiva, dormir mejor nos hace mejores personas y nos permite comprender un poco mejor el mundo en el que vivimos. Ahora entiendo el deseo irrefrenable del hombre por dormir! Simplemente es el inconsciente tratando de darle una semana de vacaciones a la mente. La mayoría de las veces esto funciona, así que todo bien, pero hay algunas veces en las que la consciencia está de buen humor, trabajando a gusto y no quiere irse de vacaciones. Ahí entra la droga. La droga, como cualquier sustancia psicotrópica alucinógena, es como un vendedor de bondi. No necesitás el producto, sabés que se va a romper ni bien lo compres, pero de alguna forma siempre terminás comprándolo. La consciencia se deja boludear por la droga y ésta la convence de irse de vacaciones no solo una semana sino dos y con todos los gastos pagos, un crucero de por medio y un hotel all inclusive.
Sin la consciencia entrometiéndose en el camino, la droga encuentra todo un nuevo mundo para explotar y explorar. Elimina de su lado a cualquier tipo de preocupación posible y nos deja disfrutar el momento sin importar lo que suceda después. Finalmente podemos soñar despiertos. Olemos y sentimos más y mejor. Analizamos al máximo lo ínfimo y nos dejamos sorprender por las cosas más ordinarias y naturales.
El sueño también nos sirve de refugio. Nos metemos en una realidad de fantasía, donde los problemas no nos afectan y podemos estar tranquilos hasta el momento de despertar. Por eso a veces las ansias de dormir son ansias de soñar, ansias de querer algo mejor y de fantasear con un mundo ideal.
Mientras todas estas cosas pasen simultáneamente, tenemos el privilegio de soñar….dormidos o despiertos…pero siempre buscando un objetivo en común, aún cuando estando despiertos no nos demos cuenta de cuál es.
Hoy no se me presta atención. Necesito descargarme en algún lado y mi querido blog siempre recibe los palos, pero bueno. Son todas putas. Por lo menos en este momento, más adelante ya no se…
Por fin llego a comprenderlo. Lo entiendo completamente. No hay forma de que se pueda pensar lo contrario. Las mujeres, a la corta o a la larga terminan siendo todas iguales. No importa que tan especiales, que tan diferentes y únicas sean, siempre terminan mostrando la hilacha. Solo un poco de tiempo hace falta para entender que al fin y al cabo, no les importa nada más que el físico.
Ellas se quejan de que los hombres somos todos iguales, que somos todos unos brutos, insensibles y que no las tenemos en cuenta. Que solo vemos fútbol y no compartimos lo que nos pasa, que dejamos la tapa del inodoro levantada o que no las escuchamos, simplemente porque no las estamos mirando a la cara. Ellas en cambio, son perfectas. No hay forma de que una amiga pueda sacarle el novio a otra. Tampoco es posible que ese “anhelado hombre ideal” termine siendo el que la tiene más grande y el más pelotudo de todos. Es así. El más idiota, el más desconsiderado, egoísta, machista, pedante y egocéntrico es para ellas el más interesante. Viven quejándose de que somos todos una basura, y lo primero que hacen es refregar su orgullo con el primer simio con ropa que ven.
Ahora que lo pienso, quiero entenderlo, pero no puedo. Realmente me cuesta poder pensar que todo lo que quieren se reduce a una sola cosa, pero lamentablemente es así. El instinto animal nunca abandonó sus cuerpos y es así como bien en el fondo sabemos que lo primordial es mantener la especie y ¿qué mejor manera de hacerlo que asegurándose una buena descendencia?.
Las relaciones humanas parecen tan complejas a primera vista que nos cuesta definir cada proceso de la comunicación entre mujer y hombre. Pero si lo vemos de más de cerca, no hay nada más simple y superficial.
Ante todo esto tenemos dos alternativas. Los hombres que se sienten identificados con el macho cabrío, imponente, grande en figura y seguro de sí mismo, felicidades! no tienen que hacer nada de nada y para mal de los demás, gozarán del patetismo femenino y hasta podrán aprovecharse de él.
Al otro grupo de personas, solo les puedo decir que lo intenten, no siempre va a funcionar, es más, en la mayoría de los casos no se va a lograr absolutamente nada, pero mejor probar que quedarse sentado…
Y para el porcentaje reducido de mujeres que no pertenezca a ninguno de los grupos anteriormente citados…salgan de atras de los árboles que no las vemos! donde mierda se metieron???
Acepto ataques y puteadas
Renuncio.
Estuve trabajando allí por más de diez años. Empecé desde abajo, con un sueldo escaso y pocos beneficios. Me usaban y reusaban hasta arrugar mi orgullo todos los días sin poder replicar nada sobre injusticias, denigración o acoso. Eso duró alrededor de 8 meses. Después llegó mi primer ascenso. Las responsabilidades no eran mucho mayores pero solo el nombramiento y mi nuevo cartel en el cubículo adornaron mi autoestima y ganas de trabajar. Ya no era el nuevo, el que debía pagar los platos rotos. Tampoco me usaban hasta el cansacio, sino que era yo ahora el que podía decidir como manejar a otros. Ese poder, que en un principio no le di importancia, terminó por moldear mi propia persona y construyó el estilo y manera de ser de hoy en día.
Tras el ascenso, me comenzaron a llegar cartas, mail y todo tipo de propaganda empresarial en donde, a través de un “Buenos días, tú eres parte de nosotros y queríamos dar a conocer los múltiples beneficios que conlleva estar en esta empresa”, nos comprometían e incluso nos pegaban en la cara ese sentimiento de honor, orgullo y demás patrañas que tan estúpidas las considero ahora pero que en su momento consiguieron clavarme en el molde de “trabajador perfecto”. En definitiva, había aprendido a conocerme a mi mismo de la mejor manera posible y eso me dio fuerza, capacidad y confianza.
No pasó mucho tiempo hasta que me di cuenta que no todo era color de rosas. Primero llegó el memorandum. Después la invitación a la reunión. Unos días después me comentaron que el mismísimo Jefe pidió hablar conmigo. La política de la empresa prohibía rotúndamente la comunicación directa entre el Jefe y un empleado. Es más, existía un rumor que decía que nadie nunca había visto al Jefe y que ni siquiera existía así que la reunión era planeada con uno de los representantes del mismo. Estaba tranquilo pero había mal clima y parecía que el fervor de los primeros tiempos, lejos había quedado. Lo único que me quedaba era sentarme y escuchar.
Hablamos bastante, más de media hora. Se me llamó la atención por varias quejas que tuve de subordinados míos. También supe que mi devoción y dedicación fueron solo aparentes y que en realidad hasta se ponían en cuestión mis métodos de trabajo, decisiones y acciones. No lo supe hasta que el representante me lo dijo en la cara. Nunca jamás había pensado que las cosas iban tan mal, al contrario, siempre llevé un aire de optimismo en la vida.
No se como pero aguanté. Asumí mis supuestos errores y prometí mejorar. 5 años aguanté. Juro por mi madre que quise cambiar. Logré desvincularme de todas las anteriores formas de pensamiento cerrado y egoísta. Me solidarizé con mis compañeros de trabajo y conocí un nuevo camino a seguir. Mis problemas parecían estar solucionados pero mi terquedad hizo las cosas imposibles y finalmente cedí. Ese día me di cuenta de todo. Me preparé la ropa temprano. La noche anterior ya había decidido qué ponerme y cómo encarar la situación.
Llegó el momento. La hora de la verdad. Ajusté mi corbata, apreté los talones contra el suelo y eso fue todo.
Renuncio, dije.
Después oscuridad. Silencio.
Y no pasó nada más.
Mi cuerpo ya frío y seco, cuelga de una cuerda tensa sin color. Ya no existo, ya no vivo.
Renuncié.
Comienzo a pensar que el Jefe nunca existió, que fue todo un engaño de una gran maraña de mentiras. Yo trabajé para él. Viví para él pero no se dignó a aparecer. Me cansé de esperarlo. Me cansé de vivir una mentira.
Si voy a escribir algo, tiene que ser ahora, en este preciso instante. El horario perfecto para que todo tenga sentido y nada sea lo que quiero decir…o todo lo sea. En este momento del día, o más bien de la noche, es cuando las cosas más retorcidas cobran sentido. Es cuando podemos pensar como metidos en un sueño, en cosas maravillosas, extraordinarias, sin sentido alguno, pero que sean tan coherentes como la razón misma. Solo en este momento puedo dejar a mis dedos fluir sin otra razón que la de ejercitar mi creatividad y mi imaginación en el estado más puro.
En este momento no importa nada. Nada es perfecto realmente, pero es tan preciso y claro que cobra un sentido tan valioso como si de la teoría de la relatividad se tratase. No hay que menospreciar al pensamiento en ningún momento del día. Por eso, siempre hay que escribir, aunque parezca una estupidez en el momento, otro día servirá para hacernos comprender otras cosas. La mente opera a diferentes niveles y nunca podemos saber cuál es el momento óptimo para desarrollar una idea. Así que, que mejor forma de aprovecharla al máximo sino es dándole oportunidad a la creatividad en los momentos más inusuales! Me niego a dormirme, prefiero perder horas escribiendo y pensando que soñando. Al fin y al cabo, pensar en el mundo real genera o podría generar muchos más frutos que estando en un estado de inconsciencia eterno donde todo es real pero nada lo es realmente.
¿Tiene sentido lo que digo? Tal vez no. Tal vez sea producto de 12 horas de saturación lumínica artificial. Tal vez solo sea un sinsentido observable solo a las 06:45 de la mañana y nada más. O tal vez sea la única forma de entenderme. Tal vez este es el momento exacto en el que puedo pensar las cosas con claridad, mirarme en un espejo y reconocerme a mí mismom entablar un lazo entre mi imagen y mi personalidad. Tal vez este sea el momento en el que soy más real que nunca.
Tener un espacio donde plasmarlo es lo que lo hace tan fácil. Ya sea una hoja de papel, un amigo comprensivo, una mascota atenta, un lienzo o cualquier otra cosa. El soporte condiciona nuestra forma de enfrentar al mundo. Sin un respaldo físico o espiritual, no hay forma de que podamos empezar a ver más allá de lo que queremos decir.
Ya muy bien lo dijo Sócrates: “Solo se que no se nada”. No sabemos nada. Yo no se que carajo estoy escribiendo. Se que es algo, pero realmente no es nada. Son letras en un soporte que carecen de sentido a menos que uno pueda descifrarlo. ¿Por qué lo hago entonces? Porque si no lo hago tal vez me arrepienta. Prefiero arriesgarme a escribirlo y que sea una basura a no haberlo hecho y haberme quedado con la duda. ¿De qué otra manera se habrían creado las mejores obras de arte de la humanidad? No me cabe la menor duda de que la intriga mueve más que la duda. El “que habría pasado…” queda en un segundo plano y es reemplazado por el “a ver que pasa si….”. Todos corrieron un riesgo al exponer sus “locuras”. Colón fue perseguido, Da Vinci, Galileo, miles de personas hoy en día y sin embargo se arriesgaron a que todo aquello sea mierda. Corrieron el riesgo para ver hasta dónde podía llegar su capacidad humana. Conocieron sus límites o por lo menos los delimitaron un poco más. Se arriesgaron para conocerse mejor a sí mismos.
Yo personalmente creo que cada vez me conozco más y se que esto ayuda y mucho a darme cuenta de ello. Ahora el siguiente paso es saltar al mundo real y ensuciarme un poco las manos.
Nada más.

A continuación presento un extracto del libro “Recetas caseras del Doctor Vaporeso” en donde se habla específicamente del tema a tratar en este post. El inciso, dentro de libro se refiere al capítulo 4 en donde se explica y detallan las más eficaces ideas y trucos para curar todo tipo de enfermedades neurológicas poco comunes:
“Recetas prácticas y sencillas para curar el alma”:
1- Tomar de 1 a 3 pastillas de olvido con un vaso de agua (preferentemente tomar 3 pastillas por día, 1 cada 8 horas). En caso de no conseguirlas, reemplazarlas por pastillas de indiferencia aunque cambiando la dosis de 3 a al menos 6 por día.
2- Practicar actividades de ocio para evitar caer en la monotonía y en el pensamiento vago y estancado. Se recomienda de 2 a 5 horas de música estimulante, pintura o algún deporte.
3- Contemplar nuevas zonas de interés. Visitar y conocer lugares nuevos, nuevas experiencias y sensaciones que nos permitan ver más allá de lo ordinario de nuestra vida.
4- La sal en las comidas está completamente permitida. Los sabores picantes estimulan cuerpo y mente y nos generan ese sabor extra en nuestro paladar. Ampliamente recomendado en corazones rotos, engaños amorosos, frustraciones personales e inseguridades.
5- Tomarse la presión es recomendado solo en pacientes impulsivos. Los demás abstenerse. No es necesario controlar todo lo que les rodea, y mucho menos la presión.
6- Separar las carnes rojas de las blancas. Es extremadamente necesario que estas no se junten en una misma comida, de lo contrario, podrían causar malestar estomacal, pérdida del apetito, ceguera temporal o síntomas más severos como infartos y parálisis.
7- En casos graves, puede que sea necesario un aislamiento total del individuo. Así se evita el contagio directo. Está comprobado en muchos casos, que esto ocurre y por eso es muy recomendable el mantenerlo fuera del contacto de otras personas.
8- No estancarse en una misma comida todos los días. Ampliar el espectro culinario favorece al tracto intestinal y nos mejora el humor. Alternar comidas (control de calidad de por medio) elaboradas con otras entre sí.
9- Los alimentos congelados pueden ser útiles y muy prácticos pero a la larga, nos termina cansando su sabor de siempre. No dejarse engañar por las primeras sensaciones. Lo más probable es que al principio, el sabor nos parezca nuevo e interesante, pero más adelante nos daremos cuenta que siempre termina siendo el mismo soso e insulso plato de todas las semanas. Mucho cuidado.
10- Si ninguno de estos consejos funciona. Ir a la farmacia más cercana y pedir 10 comprimidos de Garombol o Agarompa en cápsulas. Si todo sale bien…finalmente, todo nos chupará un huevo!
Repito. Este es un extracto del libro. No copié todo porque era mucho más largo y la letra es bastante chica pero es una idea de las posibles soluciones que todos tenemos a mano para, por lo menos, curar alguna de las heridas del alma. Espero que les sirva!
Salud!
Este post va a ser más que nada gráfico y no mucho escritura. Quise hacer en photoshop varias ideas re limadas sobre libros o cd’s que se me ocurrieron hacer un día pero que nunca jamás van a salir a la luz.
Disfruten!
LIBROS:
“El Nuevo Testamiento”:
“Chuhuevounpame y otros relatos”:
“Plata…posta!”:
“Religión.com, la moda en el siglo XXI”:
DISCOS:
“Ariel Zin Wain, Lunfardo criollo”:
“Ariel Wiznia (AKA Álbum blanco)”:
Dejarse llevar es la forma en la que nada existe y nada es definible. No existe la forma, el cuerpo o el movimiento. Solo existe la persona y su vínculo con el entorno que, de manera natural, hace fluir al cuerpo en una espiral de espontaneidad eterna, en la cual realizamos la acción tan instintiva de pensar en nada, de dejarse llevar.
Por eso las palabras no importan. No es importante la manera en que se digan las cosas, su orden cronológico y sintáctico, o la relación que estas palabras tienen entre sí.
Dejarse llevar es cerrar los ojos y flotar en un mar de ideas perdidas en la soledad nebulosa del pensamiento. Es agarrar esas ideas y transportarlas a todos los recovecos de nuestra mente, dándole a cada una, una tarea dentro del pensar humano, para luego poder ser expresadas a través de la acción concreta. Dejarse llevar es no entenderse a sí mismo, es abrir la posibilidad a nuevas formas, descartando el orden y el supuesto deber de tener que comportarse según lo establecido.
Es comentar lo incomentable, es abrir un regalo un día antes, es desafiar a la autoridad, es comer una galletita de más aún estando a dieta, es decir “sí, quiero”, es besar a un amor que considerabas platónico, es abrir una puerta hacia lo desconocido.
El supuesto equilibrio, tan defendido por el mundo de los correctos, el mundo dónde hay que nacer, divertirse, estudiar, estudiar más, seguir estudiando, recibirse, conocer a alguien, tener una relación, casarse, vivir años y años bajo el mismo techo que la costumbre y la templanza eterna, soportarse, visitar a la familia, recibirla y finalmente morir para reiniciar el ciclo, todo esto, es solo un método controlado por nuestro inconsciente para encerrarnos cada uno en uno mismo. Esto provoca el egoísmo presente en cualquier sociedad, en donde lo primordial para cada uno es triunfar. Pero no como sociedad, sino como individuo aislado.
Por eso llegamos al punto en que es más importante que 10 personas controlen el mundo y que 6.999.999.990 tengan que vivir a cuestas de estos 10, soportando el sometimiento indebido que les da a los 10 tontos, el poder ilimitado. Esto es lo que pasa cuando se piensa demasiado. Se entra en un círculo vicioso que termina rodeando y encerrando a la persona en su propio ego.
Dejarse llevar es parte de vivir y entender lo inentendible. Es la manera en la que sobreviven las culturas. De qué otra forma podríamos aceptar ridiculeces como la resurrección, la existencia de un ser supremo y creador, el cielo y el infierno, la posibilidad de redención en otra vida?…finalmente, las segundas oportunidades que nos queremos dar porque conocemos el error grabado en nuestra sangre desde que fuimos creados. Inventamos estas cosas y decidimos creerlas para tener la consciencia limpia de que el pecado original (no el de Adan y Eva) no fue en vano.
Desconfiamos de nuestras propias acciones. Explicamos nuestra idiotez intrínseca mediante valores e ideas tan fuera de la realidad que no las entendemos. Y aquello que no entendemos puede ser originado por cualquier cosa que no necesite explicación.
Basta de limaduras madrugales!!!!!!