Conversamos con el historiador Mexicano Roberto Gomez Calzaño:
La utopía va a ser de una dimensión tal que va a causar estragos y va a formar parte de una realidad…quizás en menor medida pero que habla del futuro del ser humano en la tierra.
- Y cómo es esa realidad?
Es bastante distinta a la de ahora. Nosotros creemos estar en libertad pero hay una cuestión determinante en este sistema. En ese entonces existía un sistema de represión social que está prosperando en la adolescencia. Porque adolece, lo sufre.
Hay lo que la mente se proponone. Una utopía es tan perfecta que nos hace ser perfectos del todo. Nos convertimos en un superyo y por eso podemos incluso leer la mente, que es una capacidad que se nos dio desde que nacimos pero como nunca llegamos a ser seres supremos, no nos dimos cuenta de que teníamos esa capacidad.
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Como definimos a una persona discapacitada? Es decir, para qué tipo de personas, los carteles de discapacidad los afectan?
Veamos una situación hipotética: nos encontramos en un estacionamiento público. Como en todo lugar, existen espacio reservados para las personas discapacitadas, indicando con un cartel azul, los puntos apropiados para estacionar el vehículo de esta gente. Ahora bien. ¿A quién se lo considera discapacitado y a quién no? ¿Podemos tolerar que una persona con Síndrome de Down estacione en estos espacios y que los deje bloqueados a cualquier persona ya sean mancos o rengos?
No podemos confiar en que aparecerá una línea imaginaria en la mitad del camino que diferenciará a los discapacitados CAPACITADOS de usar el beneficio del cartel de los INCAPACITADOS a usarlo. Por eso, la mejor manera de solucionar este problema es usando nuestra inteligencia que nos permitirá reconocer con verdadero valor y audacia, que en general somos malas personas, que no nos importa mentir con el simple objetivo de caminar algunos metros menos o de obtener espacios privilegiados en partes complicadas para estacionar de una ciudad. Se llega al punto en el que incluso pueden considerar ofensivo plantear el tema y desarrollar una discusión al respecto, porque es impensable cuestionarle a una persona su incapacidad. Es un poco paradójico la verdad. Por un lado todos quieren obtener el beneficio de la exclusión. Por el otro, quieren ser reconocidos como iguales en todo sentido. La realidad es que no son iguales, y eso no tiene nada de malo! El solo cuestionar la validez de su discapacidad provoca en ellos enojo e ira. ¿Por qué? Porque de esa manera pierden su calidad de especiales. Ahí está la ambigüedad de sus planteamientos. Un trato diferente ya se por una discapacidad física o mental, es diferente y punto pero no por ese motivo tiene que catalogarse como discriminación o burla. A quién no le gustaría gozar de los beneficios de un trato especial y aún así ser tratado como igual. Así cualquiera es discapacitado!
Después también está el problema de la semántica. Se escucha mucho por la calle, en especial en ciertas asociaciones contra la discriminación y demás, que el término “discapacitado” es despectivo y que la palabra correcta a utilizar debería ser “persona con necesidades especiales”. Estos tipos definitivamente no tienen un gramo de cerebro en sus cabezas. Creo que mirándolo de ese lado, todos seríamos discapacitados! yo tengo necesidades especiales que otras personas no tienen así que soy discapacitado. Mi futura sobrinita va a tener necesidades muy especiales a horas bastante especiales de la madrugada, así que también será discapacitada! Y el mayor problema es que hay gente y grupos que de verdad se preocupan por este tipo de cosas y las llevan al extremo. Una persona es DISCAPACITADA porque tiene una discapacidad. Punto. Nadie está queriendo decir que son peores ni nada.
Lo mismo pasa con las personas negras. Ahhh nooo, son personas “de color”, negro queda feo y suena mal, vos sos un racista si hablás así.
Existe gente que piensa de esta forma y es realmente preocupante. Yéndonos muy a lo exacto podríamos decir que son marrones o café, porque es verdad que negros del todo no son. Pero una persona “de color”???? Yo también soy una persona de color porque tengo un pigmento en la piel que define el tono de mi tes así que ya está, para ellos, yo soy negro. ¿Ven lo estúpido que suena?
Hace como 8 años más o menos me acuerdo que una amiga me contó un cuento que según ella estaba buenisimo y que hablaba de lo serio que es el tema de la discriminación. Acá transcribo de lo que pude encontrar en internet al respecto:
Un blanco cuando enferma se vuelve amarillo
Un blanco cuando tiene frío, se le vuelven las manos y los labios morados
Un blanco cuando se enfada se pone negro
Un blanco cuando se avergüenza, se pone rojo
Un blanco cuando se marea, se pone verde…
Entonces…quién es realmente el de color?
Apenas terminó de contarlo no pude evitar reírme y no reflexionar como todo el mundo hacía. Para mí ese supuesto poema o relato venía a tirar abajo todo lo que se decía a favor de los negros y en contra de la discriminación. Principalmente por la frase final: quién es realmente el de color?
Me sonó a pelea de primaria.
Dos chicos pelean por cualquier motivo:
Chico 1: Jajajaaj tu mamá es una puta!!!! jajajajaaj!
Chico 2: Nooo mentira! tu mamá es una puta!!
Chico 1: No no, a mi me contaron que la vieron con más de dos hombres en una misma noche y que usaba polleras cortas, es ree puta.
Chico 3: Che chicos!! miren la foto que encontré en internet de la mamá de Chico 1!!! jajaaj es una puta barbara! aparece en bolas en una página porno!!
Conclusión: jodiste al pedo y al final terminaste perjudicado por boludo.
Esa frase:”quién es realmente el de color?” pareciera justificar algo que no merece justificación. Es como darse por aludido al pedo y entonces responder con un mismo ataque: VOS SOS DE COLOR AL FINAL, NO YO! JAJAJAJAJA
¿Se entiende? No hace falta y jamás hizo falta.
Estamos lejos, muy lejos de poder convertirnos en algo más que una masa estúpida envuelta en una burbuja como esta. Y más lejos estamos porque nos incitan a comportarnos de esta manera. Si no encajamos en este modelo, somos racistas, agitadores, peligrosos, irracionales, patoteros y locos.
Después nos mandan a D’Elía a reprimir…así estamos.

Yo creo que cada vez más nos dejamos consumir por palabrería barata. Sobretodo ahora, con el surgimiento de nuevas tribus sociales en esta sociedad tan cambiante y sus “emos”, “floggers” y demás, llega a nuestros oídos un nuevo especímen. Son los llamados “conformistas”. Los conformistas forman el grupo de los que en nuestro lenguaje comun podríamos llamar “sanateros” e “idiotas”. Solo basta con imaginar un jóven carente de preocupaciones, vagando por la vida, paseando por el verde de una ciudad enteramente gris, capturando cada momento de la sutil naturaleza rodeada de cemento, intentando de una vez por todas desconectarse del mundo material y hundirse en los relatos de escritores mal pagados, muertos de hambre y sin un poco de talento. Son ellos los que intentan sin siquiera darse cuenta, demostrar justamente lo contrario a lo que su supuesta imagen representa: la imagen de una persona serena, incorruptible, con altas convicciones y sin las ataduras materialistas de la sociedad consumista. Se definen como personas libres, incapaces de identificarse con la “lacra” del mundo. Rechazan cualquier tipo de conexión con las personas pero paradójicamente demuestran querer gritar al mundo lo diferentes que son. Postean largos poemas carentes de alma donde lloran por un amor perdido o se maravillan por las pequeñeces de lo cotidiano o incluso intentan describir lo indescriptible concatenando frases sin sentido, especialmente metáforas aludiendo a nada.
Son los nuevos poetas modernos. Esos que se nutren de literatura y se jactan de haber leído más de 3 libros en un año, los que van al MALBA a ver exposiciones de artistas extranjeros que nunca entienden y en las que casi siempre se incluyen efectos extrasensoriales, sonidos raros o cuadros minimalistas donde la clave es mirar “más allá del lienzo”. Me dan asco.
Tuve la mala suerte de experimentar en carne propia a uno de estos arquetipos de la conformidad. Una especie de emo en potencia cuando los emos ni existían en la cultura popular. Ella era (y creo que sigue siendo) el perfecto modelo de poeta conformista. Me acuerdo que publicaron varios de sus “poemas” en algunas revistas y en la escuela se le daba mucha importancia a sus escritos ya que en cualquier acto masivo siempre la invitaban a pasar a leer alguno de sus pasajes recientes. Y para peor siempre ganaba algún premio patético que lo único que hacía era aumentar el ego de su persona.
La realidad es que cualquiera con un poco de imaginación y un diccionario cerca puede ser poeta conformista como ella. Podría tomarme un tiempo y redactar uno en este mismo momento, así que disfruten de mi intento por encajar en este grupito selecto de superdotados:
Las hojas soplan como pájaro carmesí envuelto en una nube de dolor
Siento la fragilidad de la luna en mi cuerpo,
la veo pelear con mi indiferencia marchita,
más no puedo evitar la oscuridad de mi alma,
ya que la inmensidad del lazo congénito con mi pesar,
deja una huella profunda en el vasto mar de la locura.
Si? fácil? SANATA a más no poder. Y esto mismo es a lo que se “dedican” muchos jóvenes que como yo acabo de probar, tienen la esperanza de vivir en un mundo de paz y amor. Pero no, bajen de la nube de pedos compañeros, porque el mundo es una mierda y vivimos en él. No hay amor en la naturaleza, hay competencia. No hay arte en un cuadro en blanco, hay curro y mentira. No hay inteligencia en el consumo extremo de material cinematográfico de hace 100 años y en blanco y negro, también hay mucha mierda en esa época.
Es hora de que despierten al mundo real y dejen de vivir una fantasía que no les corresponde. Es hora de empezar a vivir de verdad y no estar pendiente de como la gente los pueda ver. Absolutamente a nadie le importa que sean “cultos” o que vayan al MALBA a ver películas viejas, ni que vayan a exposiciones o museos por el simple hecho de querer resaltar. No se engañen a si mismos y entiendan esto: a NADIE le importa.
Y lo dejo aca…cuesta volver después de un mes de inactividad, así que es lo que hay señores.
Hasta otro día.