No me acuerdo como llegué a parar adentro de su auto, en realidad ni sabía que ella manejaba, pero raramente se desenvolvía muy bien en ello. Cada tanto me miraba y me preguntaba cosas. Parecía tranquila, como si ya supiese donde estabamos yendo. Eso también me pareció raro porque tengo entendido que una mujer de más de 60 años poco debe conocer de Ciudad Universitaria…de todas formas se había ofrecido llevarme hasta ahí así que pensé que no tenía nada de malo en ir con ella.
No presté atención al camino ni a las calles que tomaba, estaba demasiado concentrado en sus preguntas, en la manera en que me miraba. En mi interior siempre supe que estaba un poco loca, pero había algo en su mirada que hacía que por momentos me olvidase de su frágil salud mental y empezara a creer que estaba sentado al lado de una persona sana y correcta.
“¿Cómo estás Arielito?, ¿lo extrañás?, yo lo extraño mucho, siempre pienso en él” - Lo repetía una y otra vez, como esperando una respuesta distinta de mis labios. Como esperando algo que jamás sería real por más que se dijera una o mil veces.
Yo estaba calmado, esperando el fin del viaje para continuar con mi rutina. Es lo único que recuerdo del viaje, sus preguntas. Después de eso solo un profundo vacío en el estómago. Supuse que ya estabamos llegando. Según mis cálculos se tardaba aproximadamente 20 minutos desde mi casa a la facultad y ya estabamos en tiempo límite, por eso observé por la ventana para tratar de ubicarme. “¿Dónde estamos? Esto no es Ciudad Universitaria, estamos perdidos.”
Su respuesta fue solo una mirada. Vacía. Calma. “Levantate Arielito”.
Inmediatamente miré hacia afuera, tratando de entender sus palabras. Estabamos alto, en una montaña. Tres metros más adelante, una banquina delimitando el camino del ancho y profundo precipicio. Otra vez pensé para mi mismo: “¿Dónde estamos?…¿Levantate? ¿Qué me quiso decir? ¿Será levántate y anda, como Jesús? No entiendo nada.”
Un segundo más tarde sentí el envión, supe lo que iba a pasar. El auto aceleró a gran velocidad. También sentí el golpe al chocar y despedazar la banquina. “Sos una hija de puta!” le grité.
De repente flotamos y eso fue todo.

Bueno, finalmente después de un par de meses vuelvo a la escena. Estaba recién volviendome en bondi de la facu cuando vi un cartel en la calle que hizo que se me ocurriera escribir este post. No era un cartel ordinario, resulta que ahora en Punta Carrasco inauguraron un nuevo boliche donde antes era Mint (aaay estoy en el ambiente electrónico, me siento re bien). A los inteligentes de los dueños y publicistas del lugar no se les ocurrio mejor manera de promocionar el lugar sino la de llevar un reconocido DJ a enfermarles la cabeza a miles de jóvenes con tiempo libre. Es por eso que si uno pasa con el auto por la entrada del lugar, o en mi caso en colectivo, puede ver un cartel enorme que informa que DJ Pelotudo viene a tocar el 2 de mayo. Hasta aca todo bien, pero el problema fue cuando me dispuse a leer el cartel un poco más detenidamente. Decía lo siguiente: DJ Pelotudo, Mandarine Club, Saturday May 2nd.
No creo que haga falta explicar lo que sobresale en esa frase…pero bueno para todos los cortos de mente lo que sobresale es que está en inglés!!!!! A ver, yo no entiendo algo! hasta ahora creía que vivíamos en un país de habla hispana! y ahora vengo a enterarme de que no, somos todos ingleses! (el que no salta es un inglés!). Yo puedo entender que con el cambio barato, muuuuchos turistas vengan a nuestro país a gastarse sus dólares y a comprar matecitos en San Telmo, pero de ahí a que se establezca que en un boliche en donde la mayoría de la gente que va es de acá, se pongan los carteles en inglés, hay una gran diferencia! La verdad me sorprendió bastante como esto leve pero gradualmente se convirtió en un país de exportación. Y pensándolo mejor, durante los 10 minutos siguientes hasta que descendí del vehículo, me di cuenta de que todo está en inglés.
Ya no existen los centros de atención telefónica, ahora se llaman Call Centers, no tenemos melodías en nuestros celulares, tenemos ringtones, usamos pagers, los carniceros no venden bife, venden Roast Beef o como a ellos les gusta decirlo: Rosbíf. Todos usamos jeans en vez de vaqueros, en la televisión ya no vemos publicidades, vemos spots publicitarios, los actores hacen castings, cuando estamos repletos de trabajo estamos “a full”, en un hotel hay halls de entrada, los vestíbulos se extinguieron hace muchos años, compramos ropa en los shoppings, la gente que sale a caminar hace “footing”, los más acomodados van al “country” a pasar el fin de semana, yo tengo puesto unos “boxers” en este instante, después de afeitarme me pongo un After Shave, si en una carrera hay varios puestos, eso es un ranking, si pedimos comida no nos la entregan a domicilio, nos hacen un delivery, quién no vio alguna vez los carteles de SALE 20% en cualquier esquina de Buenos Aires? En resúmen, hay miles de ejemplos.
No pude evitar pensar que todo esto aunque fue gradual, ya está totalmente instaurado en la sociedad, ya todo el mundo asume que estas palabras son de nuestro lenguaje, nadie se pone a pensar: ahh no para, pero esa palabra es yanqui, se dice de esta otra forma en realidad…
Jamás me pasó.
Hasta que punto un lenguaje nos define como país entonces? Personalmente varias veces caminando por la calle escuché más gente turista hablando en inglés que argentinos. No digo que sea malo, de hecho los extranjeros son los que conforman este país y lo convirtieron en este mix de razas, pero llegamos a un punto en que todo el planeta va a estar tan conectado, que va a ser muy difícil poder marcar las diferencias como lo hacíamos hasta ahora. Ya es así, sino imagínense lo que era el mundo hace 30 o 40 años. Las comunicaciones eran lentas, la gente se perdía de vista, no se sabía del otro a menos que estuviese viviendo en la misma ciudad, e incluso en una misma ciudad ya era complicado.
Ahora, con el avance de las tecnologías, yo me tiro un pedo y se entera medio mundo. La vida privada dejó de ser lo que era antes. Los directores de cine son unos genios! ¿Alguna vez alguien vio una película con tintes futuristas donde de alguna manera o de otra, TODOS usan la misma vestimenta? ¿Nunca se preguntaron por qué carajo todos se visten igual? Ahora podemos preguntarnos y deducir: ¿será la globalización que englobará todo tan masívamente que también influirá en la manera en que pensemos y nos vistamos? Es para pensarlo…
Y antes de terminar, para dar un ejemplo de la estupidez más grande creada en internet (si es que la hay, siempre me sorprendo cada día más). El nombre de esta estupidez es Twitter. No le quiero hacer propaganda porque ya bastante se están cagando en guita con ese “invento” pero la globalización es tan grande que solo hace falta buscar en google como para encontrarlo…Twitter es un sistema por el cual uno se registra y puede dejar mensajes sobre lo que está haciendo en ese momento específico. Todo en un límite máximo por post de 140 caracteres. Mucha gente lo adora, lo necesita y dice que les cambió la vida. Para mí es un ejemplo más de lo mediocre que se volvió todo gracias a esta sobreglobalización. ¿A quién le interesaría saber que me estoy yendo a cagar porque estoy descompuesto, que me acabo de levantar de la siesta, que acabo de llegar de la facultad, que me hice de comer o que estoy terminando de escribir un post en chuhuevounpame?
Solo a la masa globalizada que somos todos nosotros, aunque a veces ni nos demos cuenta.