Buenos Aires, 14 de Enero de 2010:
Existe entre algunos hombres (y también entre algunas mujeres) un particular efecto, podríamos llamarlo el efecto bloqueo. El efecto bloqueo consiste en no poder evitar el estar temporalmente deshabilitado de toda actividad normal cotidiana por el simple hecho de tener cerca, ya sea en presencia física o cibernética a ese organismo que pareciera irradiar ondas que paralizan el cerebro, lo dejan tonto, inútil y atrofiado de cualquier otra cosa que no sea este mismo sujeto.
Muchos podrían llamarlo amor, otros podrían decirle hechizo o tal vez solo encantos naturales. La realidad es que este tipo de personas existe. Existen entes emisores de este hechizo y entes especialmente propensos a recibirlo.
Por el otro lado están los elegidos: un grupo selecto de personas que tiene la capacidad cerebral de bloquear estos terribles rayos nocivos y puede vivir en completa tranquilidad, sin tener ese abobamiento constante alrededor suyo.
Los receptores de estas ondas, es decir los sumisos, romanticos empedernidos, soñadores de felicidad extrema, estan en constante contacto con los elegidos, a veces sin saber que estos últimos poseen el secreto contra su mal.
Muchos de ellos en realidad piensan que los elegidos son unos estúpidos, unos mujeriegos idiotas que no les importa nada ni nadie y que se la creen de sensibles sin realmente serlo. Estas relaciones obviamente traen conflictos. Por un lado, los elegidos creen ser los mejores, los mesías del sexo, los dioses del olímpo cuya única misión en la tierra es fornicar a todo aquello que respire oxígeno y por el otro aparece el sensible, aquel que comprende más allá de lo aparente, el que puede discernir entre la insinuación de una mirada y lo que realmente comunica, el que cree fervientemente en su lucha contra el elegido por considerarlo un macho grasiento y podrido por dentro, sin corazón y sin sangre (obviando la que fluye constantemente por la punta de sus órganos). Todo esto ocurre oculto entre falsas apariencias. Los elegidos y los sensibles pueden ser amigos y muy buenos. El elegido entonces no dejará pasar oportunidad para contar sus peripecias en la cama mientras el sensible escuchará atentamente y asintirá con la cabeza o con carcajadas breves seguidas de una exclamación bervorrágica.
Otro tipo de relación simbiótica entre sensibles y elegidos es la que sucede cuando el sensible ya no desea seguir siendo controlado por las ondas paralizantes sino que quiere convertirse en un elegido, tarea bastante más complicada de lo que se cree. El elegido entonces puede optar por dos resoluciones: 1- Enseñar al sensible a evitar las ondas, tratando de moldear su personalidad y cambiando su manera de pensar o 2- Negarse o dar el caso por perdido. Si ocurre el caso número dos, se llega a un estado peligroso, conocido como llanura mental. Cuando el sensible llega a la llanura mental ocurren varias cosas.
En primer lugar su autoestima se ubica en su nivel más bajo, invitando a su persona a abandonar cualquier tipo de esperanzas en sus relaciones sociales y llevando al sensible a un reclutamiento interior muy difícil de revertir.
En segundo lugar puede ocurrir totalmente lo contrario. Ante la pérdida de esperanza por parte del elegido a continuar con la enseñanza del sensible, éste puede verse todavía más implacable e intransigente en su búsqueda de comprensión y entendimiento de esos rayos que no lo dejan pensar cláramente.
Esta última situación entra en lo que se llama el período intenso de la llanura mental. El individuo que la padece no solo no quiere escuchar a los consejos de su alrededor sino que no puede hacerlo. Un poderoso efecto inconsciente actúa en la mente del sujeto a la par de los rayos mentales que proporciona con seguridad la prevalencia de los mismos y por ende, un sometimiento completo.
Variantes de esta afección pueden ser vistos diariamente en figuras reconocidas nacional e internacionalmente. Se dice que la presidenta Cristina Kirchner padece de esta enfermedad y su esposo Nestor Kirchner también la tendría. Muchos creen que la Casa Rosada completa está afectada pero la noticia jamás se confirma por el pánico que podría ocasionar.
Alertamos a los ciudadanos de este país en este comunicado médico breve para tratar de evitar que este mal se propague sin control. La información es la herramienta más poderosa para prevenir catástrofes y confiamos en que expandan este mensaje a todo el mundo para así poder disfrutar de una sociedad libre de terquedad, torpeza e indiferencia.
Muchas Gracias.
Prof. Dr. Alfredo Buzzi
Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.