La verdad no creo en el destino…pero cuando me sirve como herramienta para autoflagelar mis emociones y decisiones en el pasado, es mi mejor amigo. ¿Qué es esta obsesión que tengo por volver hacia atras el presente? ¿Por qué muchas veces solo vemos el “qué hubiese pasado si”? ¿No sería mejor preguntarse “qué pasará si”?
El otro día estuve releyendo varios de los posts que había escrito últimamente y no tan últimamente y me di cuenta de una cosa muy importante: este blog no es un blog para ustedes, es un blog para mí, es una especie de diario íntimo escrito en prosa, en forma de cuento, de relatos raros, de historias inventadas, pero que todas y cada una de ellas tiene un significado muy puntual a un momento de mi vida. Por eso es muy increíble poder volver a atrás para poder seguir yendo hacia adelante. Entender mi personalidad de aca a 2 años atrás y poder comprender eso que antes me molestaba, entender ciertas cosas que en el momento de escribir tal o cual post no las entendía o símplemente poder reevaluarse a uno mismo.
El problema surge cuando todo esto se ve opacado por el “what if….”. Ese tumor cerebral constante que no es posible remover, está siempre ahí, presentándose en una que otra ocasión. A veces permanece oculto, inactivo como un volcán. Otras, sin avisar y sin razón aparente, hace erupción generando miles de nuevas dudas que creíamos resueltas.
Habiendo abandonado la psicología (no la carrera sino el análisis) pude darme cuenta de que el mejor psicólogo que uno puede tener es uno mismo. Más allá de que todos digan que hablando con uno mismo no es posible darse cuenta de elementos, conceptos que el psicólogo sí ve solo por el hecho de haberlo estudiado en algún momento de su carrera, me parece que es posible, y recomiendo fervientemente el poder entenderse en el nivel más humanamente posible, que no es poca cosa.
Con esto me refiero a poder analizarse con detalle pero sin caer en un enroscamiento eterno para así lograr algo diferente, un sentimiento distinto, un “algo” que nos cree ese click en nuestra mente y que nos permita seguir adelante, mirar para el futuro y no volver atrás. Entender que lo que pasó, pasó y lo único necesario para continuar es la fuerza de voluntad y el auténtico convencimiento de seguir adelante.
Sino, nos vemos obligados a releernos, a seguir buscando una respuesta donde no hay nada más que preguntas. Seguimos buscando poder descargar nuestra impotencia, furia, miedos y frustraciones en una hoja de papel, en una reacción vacía y sin sentido, en un futuro error imperdonable.
Todavía no lo logro, no me sale, sigue siendo parte de mi y no encuentro forma de hacermelo entender sin evitar una vuelta a lo mismo de siempre, pero no pierdo las esperanzas.
Ojala en un futuro no muy lejano y al paradójicamente estar releyendo esto, pueda al fin decir: superé mi pasado.

Este es un extracto de otro de los libros que encontré en mi acotada biblioteca. El libro es interesante, es una edición de vieja, una de las primeras que salieron sobre este tema, de hecho, esta publicación abrió paso a muchos otros que se dedicaron básicamente a plagiar su contenido, pero ese es otro tema. Salió a la luz a fines del siglo XVIII, época en la que el cristianismo estaba en constante expansión y su principal propósito fue el de refutar todo aquello que nublaba la mente de la población, es decir, la religión.
No voy a citar todo el libro en cuestión pero les dejo un extracto del capítulo 5, “Los orígenes de la mentira” en donde, en forma de lista, como si fuera un recetario, se van enumerando los diferentes pasos a seguir para lograr la pasividad y embobamiento humano:
Ingredientes:
1 grupo de personas carentes de rumbo. Preferiblemente débiles de mente.
1 dios (en algunos casos puede usarse más de uno)
1 nacimiento inmaculado
1 muerte seguida de resurrección
Preceptos y mandamientos a gusto
3 pizcas de amenaza y temor
1 o 2 procesiones o caminatas
Varios “milagros” aleatorios (para formar un milagro es necesario tener la cantidad adecuada de habilidad y magia, conseguir una multitud predispuesta a creer lo que sea que se les diga y mucha imaginación)
10 litros de persecución y asesinatos
1 líder máximo representante de dios
1 organismo oficial encargado de evitar la formación de frentes rebeldes
Preparación:
1. Introducir en un cuenco grande el grupo de personas carentes de rumbo junto con los milagros y batir hasta formar una masa espesa y estúpida.
2. Agregar el nacimiento inmaculado, la muerte seguida de resurrección y el dios y seguir batiendo. Volcar el contenido en una fuente con varios litros de preceptos y mandamientos e inmediatamente introducir las 3 pizcas de amenaza y temor.
3. Dejar asentar varios minutos. Cuando la masa esté fría agregar de a poco las procesiones y las caminatas y más adelante 1 lider máximo representante de dios.
4. Para evitar la formación de rebeldes agregar el organismo oficial junto con los 10 litros de persecución y asesinatos.
5. Introducir al horno unos 2000 años y dejar enfriar.
OPCIONAL: si se le quiere agregar un toque moderno a la preparación, agregue varias Iglesias Universales de Dios adineradas (las brasileras son las mejor para este uso) y repartalas unifórmemente por la masa.