Friday, June 26th, 2009

Veritasil 200mg

Habían pasado ya varios años ya, se lo había prometido desde que tenía 10 y finalmente había llegado el momento. Hoy, después de 8 años, hoy 24 de Junio, día en el que Miguel cumpliría 18 años, es el día en que va a saber la verdad. Poca gente lo sabe y los que lo saben poco lo comentan, es peligroso, no es recomendable y sobre todo es ilegal. Pero ya estoy viejo y no temo ni a  la carcel ni a la muerte, estoy aquí para aceptar lo que me toca si el destino lo propusiera.

Este fue el día en que le conté a mi sobrino, a mi único sobrino, el secreto que guardé por tanto tiempo, este fue el día en que le conté la historia de mi vida:

Vivir en el 2089 no era como vivir en mi época: los avances tecnológicos y científicos se habían multiplicado a partir del conocido “Gran Suceso” y la raza humana creyó alcanzar el infinito en cuanto al conocimiento del mundo que la rodea. Yo siempre lo negué y no quise ser parte de este supuesto avance, pero un día descubrí mi pasión, mi droga.

Surgió primero como un mito, un cuento que se decía por ahí, sonaba tan ridículo que nadie lo creía en realidad y yo menos. Los “dealers” se encargaban de venderlo por las calles: una “alucinación” con vista al pasado, un viaje a otro mundo, la vuelta a la vida, pregonaban. Otros, mucho más cautelosos solo indicaban que si uno quería tomarse unas vacaciones al otro mundo, ellos podían hacerlo realidad. Pero no era una fantasía, de verdad uno volvía. Tantas promesas tentaron mi paladar y decidí un día, contra todos mis principios, comprar un par de pastillas, solo para probar. Debido a mi nula experiencia en el tema, efectivamente volví, pero aparecí en otro país, lejos de mis seres queridos y para colmo de males, en el momento en que logré llegar a donde realmente quería ir, me quedaban tan solo unas pocas horas de disfrute. Lo pagué caro. Cada una de las pastillas costaba alrededor de 50.000 dólares, que en este tiempo es mucho más de lo que era antes. Yo tenía ahorros y no era mi intención guardarlos porque, al fin y al cabo, algún día iba a morir, además la vida en el más allá es distinta: en el más allá uno muere, no existe la vida eterna como todos creen, pero la muerte es un concepto distinto en este mundo. Nadie se puede matar entre sí, pero todos saben que en algún momento, van a morir. La muerte es sencilla. Un día uno simplemente duerme y jamás vuelve a despertar, pero el cuerpo no se descompone, sigue preservando su misma textura y calor. Digamos que es una especie de coma eterno.

Creo que me fui un poco de tema…como iba diciendo, las pastillas eran extremadamente caras y decidí no volver a cometer el mismo error que la primera vez. La siguiente tuvo que ser la correcta. Por eso, antes de embarcarme en el viaje, me tomé el tiempo necesario para leer las instrucciones con suma precisión:

1- Acuéstese en la cama.

2- Ingiera la pastilla con un vaso de agua y váyase a dormir. IMPORTANTE: visualice antes de dormirse el lugar en el que quiere despertar. Al dìa siguiente despertará en el mundo real y dispondrá del tiempo estimulado según su tipo de pastilla (ver al dorso) para recorrerlo.

Dorso: Pastilla azul: duración 5 horas. Pastilla verde: duración 12 horas. Pastilla naranja: duración 1 día. Pastilla roja: duración 1 semana. Pastilla negra: duración 1 mes.

Obviamente cada una tenía un precio distinto. Yo había pagado la pastilla verde, 50.000 dólares. La negra costaba unos 10.000.000 de dólares.

Ahora sí preparado, seguí las instrucciones al pie de la letra y me acosté.

Desperté en el banco de una plaza extrañamente familiar. Era la plaza a la que mi madre me llevaba a jugar cuando era chico, que increíble que es el inconsciente!. Caminé un par de cuadras, estaba muy cerca de la casa de mi hijo. Al llegar toqué el timbre y para sorpresa suya, un fantasma apareció ante sus ojos: “Soy yo hijo, volví a visitarte!” - dije con la voz entrecortada. Mi hijo me miraba, como nunca antes lo había hecho, con los ojos duros, enormes y lacrimosos. “¿Papá?”

Ese día estuvimos horas hablando, abrazados, diciéndonos cuánto nos extrañabamos, conociéndonos cada vez más. Se hizo de noche y le dije que tenía que irme y que no iba a volver en bastante tiempo, pero que alguna vez volvería a visitarlo. Solo faltaban unos segundos para que se termine el tiempo y sentí el reflejo inconsciente del desmayo. Cuando levanté ya había vuelto.

Fue una experiencia increíble, más increíble de lo que imaginaba y necesité decirselo a alguien. Corrí buscando a mi dealer y le conté mi experiencia. Él, bastante más en el tema me miró con una sonrisa relajante, ya conociendo lo que para mí era algo nuevo. “Ahora entiendo las implicancias éticas y morales que conlleva el consumo de esta droga, con razón la quieren prohibir”, le dije. Él contestó: “Yo no lo entiendo, es una droga completamente inofensiva, estos políticos quieren prohibir lo que sea con tal de privarnos de nuestra libertad. No se de que implicancias morales hablan! La maravilla de esta pastilla es que para la gente del mundo real, toda la experiencia les parece un sueño, nada sucede en realidad!”

Post by Ariel Wiznia at 5:51
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