Sunday, December 6th, 2009

La mejor noche de mi vida

spinetta-programa

40.000 personas, todas en un mismo lugar. Todas tratando de ir hacia el mismo lado, esperando juntas la llegada de su transporte, ese que los llevaría a cada uno a su hogar. La gente está cansada pero feliz. Han pasado 5 horas desde que comenzó el principio del mejor recital de mi vida. El mio y el de seguro muchas otras personas.

Luis Alberto Spinetta y las bandas eternas, esa interminable lista de extraordinarios músicos que forjaron y siguen forjando la historia de nuestro amado rock nacional, conmocionaron a todo Velez al interpretar las canciones de siempre, esas canciones que por más de tener 10, 20, 30 o hasta 40 años de antiguedad, siguen conservando la misma vigencia y frescura de aquel tiempo.

No existen palabras para describir por completo la mágica noche que viví al presenciar al flaco tocando con sus bandas de siempre, además en una privilegiada posición en fila 2 de campo vip (si, campo vip), que a duras penas pero con muchísima honra y orgullo pude pagar. No me lo hubiese perdido por nada en el mundo.

¿Qué más habría podido pedir que estar a metros nada más de mis ídolos del rock? : Luis Alberto Spinetta, Charly García, Pomo Lorenzo, Beto Satragni, Machi Rufino, Leo Sujatovich, Rodolfo García, Edelmiro Molinari, Emilio Del Guercio, Black Amaya, Carlos Cutaia, Juan del Barrio, David Lebón y muchos otros que aún ausentes, estuvieron ahí con nosotros, presenciando un momento único para el rock argentino: la constancia, el equilibrio y la convicción que después de tanto tiempo, todavía es posible hacer buen rock nacional. Que a pesar del estado del rock actual en nuestro país, siempre llegan los grandes para recordarnos que el rock no ha muerto, que todavía tenemos con que y que lo vamos a seguir teniendo por muchas generaciones más. Porque lo que empezó hace ya más de 40 años con “Rebelde” de los Beatniks, “La Balsa” de Tanguito o Los Gatos, Almendra, Manal, Vox Dei y demás, nos demuestra que nuestra música trasciende fronteras y épocas y tengo la certeza de que así como yo y muchos otros jóvenes más pudieron disfrutar el viernes de la música que escuchaban mis viejos, en el futuro no tengo dudas de que mis hijos o nietos seguirán escuchandola. Porque la buena música nunca muere.

El recital comenzó con “Mi Elemento”  y siguió con “Tu vuelo al fin” y “Ella También”. Después de esta breve introducción llegó el turno de Spinetta Jade. Sonaron canciones míticas y hermosas como “No Te Busques Ya En El Umbral”, “Con La Sombra De Tu Aliado (El Aliado)”,Alma De Diamante” y  “¿No Ves Que Ya No somos Chiquitos?”. Todas interpretadas por un inspiradísimo Spinetta que en todo momento se lo vió feliz, cumpliendo el sueño de volver a tocar con todos sus músicos, aquellos que conforman su carrera, su vida y su historia. En esta etapa intervinieron Diego Rapoport, Leo Sujatovich, Mono Fontana, Baltasar Comotto, Juan Del Barrio y Javier Malosetti. Luego de esta acalorada bienvenida a Jade, llegó la hora de presentar a otro grande del rock nacional: Fito Páez. Ovación de pie para el rosarino que tocó dos temas, uno propio “Las Cosas Tienen Movimiento” y “Asilo En Tu Corazón” de su disco en conjunto con el Flaco “La La La”.

Le siguió un cover en homenaje a uno de los padres fundacionales del rock argentino, Miguel Abuelo con su tema “Mariposas de Madera” al que el flaco confesó tímida y graciosamente el haber robado inconscientemente la inspiración para “Muchacha Ojos de Papel”. Tras esta canción, otro cover de uno de los más grandes compositores de nuestro país Lito Nebbia. Con una versión diferente pero potente de “El Rey Lloró” de la mano de Beto Satragni el excelente bajista de Raíces, el Flaco iba aumentando la emoción en el estadio, preparándolos a todos para su ansiada vuelta a los escenarios con Los Socios del Desierto (él los llamó Los Socios del Concierto) Pescado Rabioso, Invisible y la mítica Almendra, sin antes realizar otros tres covers, con invitados como Gustavo Cerati y Juanse: “A Dónde Está La Libertad” del genial Norberto Napolitano, más conocido como Pappo, “Te Para Tres” de Soda Stereo y “Bajan” del disco “Artaud” primero catalogado como de Pescado pero claramente un disco en solista de Luis Alberto.

Luego vinieron éxitos como “Cementerio Club” de Pescado y un popurrí increíble de la mano de Leo Sujatovich en los teclados en las que, acompañándolo solo al Flaco tocaron “Era De Uranio / Vida Siempre / Maribel Se Durmió” seguidas.

Le llegó el turno a la parte rara del concierto, Spinetta entusiasmado llamó a su hijo Dante Spinetta para realizar un cover de Javier Martinez de Manal. “Necesito Un Amor” sonó con potencia y con mezclas raras de rap realizadas por
otro de sus hijos, Valentino Spinetta.

En el punto cúlmine de la noche y sin saber qué esperar de este maravilloso recital, Spinetta nos sorprende con una magnífica interpretación de “Filosofía Barata y Zapatos de Goma” de Charly. Minutos más tarde, entra el genio al escenario, un amigo íntimo que ya meses atras había compartido escenario con El Flaco en su concierto de regreso. Nada más y nada menos que Charly García con el que, al igual que su concierto, interpretó “Rezo por Vos” sin no antes despedirse con 40.000 fanáticos de pie, ovacionándolos a ambos.

“Esto todavía no se termina”, repetía el Flaco una y otra vez a lo largo del recital. Sabiendo que esta era su noche, la noche de su consagración final y disfrutando como nunca antes, una fiesta que no quería apagarse jamás. Los Socios del Desierto realizaron una breve interpretación de tres temas: “San Cristóforo”, “Bosnia” y “Nasty People” y dejaron a la gente expectantes para lo que todos sabían que iba a venir.

El punteo único de la guitarra de Luis, realizando esa melodía tan conocida y tan peculiar, invitándonos a disfrutar con él el regreso de su banda, en mi opinión más sólida, Invisible. Sonaba “Durazno Sangrando” y la gente no paraba de emocionarse. Le siguió “Jugo De Lúcuma”, la impresionante “Lo Que Nos Ocupa Es La Conciencia, Esa Abuela Que Regula El Mundo” y “Niño Condenado”. Todas interpretadas con la calidad incesante que predomina en una banda tan perfecta como Invisible, con Pomo y Machi como partícipes. Lamentablemente lo bueno dura poco e Invisible se despidió de su público sin antes tocar un homenaje a Tanguito y su “Amor de Primavera”.

Todo el público vociferó “Pescadoooo, Pescadooo”, en expectativa de la furiosa y poderosa siguiente banda. Pescado, con David Lebón a la guitarra, un espectacular Cutaia al órgano Hammond,  el genial Black Amaya a la batería y acompañado por Guilermo Vadalá en bajo arrancó con “Poseído Del Alba”, “Mañana O Pasado” y “Serpiente (Viaja Por La Sal)”, tres clásicos de su escueta discografía y siguió con “Credulidad”, “Despiértate Nena”, “Me Gusta Ese Tajo” y “Post-Crucifixión“. Culminó esta etapa con gran altura, con las expectativas cumplidas y siempre con ganas de más. Porque esta era una noche que seguía negándose a terminar, que seguía cautivando a 40.000 personas sin hacerlas moverse de sus asientos porque todavía faltaba la frutlla del postre. Almendra.

Esta última etapa comenzó con una canción del talentoso Edelmiro Molinari, “Color Humano” que hizo rugir la guitarra y confirmó una vez más como el sonido de Almendra ya era adelantado a su época. Cuarenta años después del primer LP del grupo, sonaban nuévamente las canciones que los consagraron en los setenta. Pasaron después “Fermín”, “A Estos Hombres Tristes”, “Hermano Perro” y culminó esta increíble presentación con una versión a capella y con Luis a la guitarra acústica de “Muchacha (Ojos de Papel)”. Emotivo final para un concierto que parecía no acabar nunca.

Ya siendo casi las 3 de la mañana, sonaron las últimas 5 canciones de la noche. “8 de Octubre” interpretada con Ricardo Mollo a la guitarra, “Retoño”, “Seguir Viviendo Sin Tu Amor”, “Yo Quiero Ver Un Tren” y finalmente “No Te Alejes Tanto De Mí”.

El Flaco Spinetta termino una noche única, inpensable hasta el momento, tras 5 horas de música, la gente pidió más y lo va a tener, siempre que el Flaco siga construyendo su música, siempre que en el rock argentino prevalezca el afán de lograr algo interesante, distinto, innovador e inspirador. Por eso, ahora que pude plasmar todo aquello que viví el 4 de diciembre de 2009, volviéndome a casa caminando unas 50 cuadras desde Velez hasta Nazca y Juan B. Justo, en ese precioso momento de reflexión en el que me costó poder entender que yo había estado ahí, yo había sido parte de la historia del rock, pude apreciar y lo seguiré haciendo que el rock nunca morirá.

Gracias Flaco por todo, y al igual que tu última canción en Velez, ojalá que nunca jamás te alejes tanto de mí.


Post by Ariel Wiznia at 16:18
Los comentarios están abiertos, dejá el tuyo!

Dejá tu comentario